En el mundo del fitness, a menudo se utilizan los términos “actividad física” y “ejercicio físico” de manera intercambiable, pero en realidad, tienen significados distintos. La actividad física se refiere a cualquier movimiento corporal que gasta energía, desde caminar hasta hacer tareas domésticas. Por otro lado, el ejercicio físico es una forma específica de actividad física que es planificada, estructurada y repetitiva, con el objetivo de mejorar o mantener la condición física.
Ambas son esenciales para un estilo de vida saludable. La actividad física diaria, como subir escaleras o jugar con los niños, contribuye a mantener un nivel básico de salud y bienestar. Por su parte, el ejercicio físico, que puede incluir entrenamientos de fuerza, cardio o flexibilidad, es fundamental para alcanzar metas específicas, como perder peso, ganar músculo o mejorar el rendimiento deportivo.
En la actualidad, con el aumento del sedentarismo y los estilos de vida poco activos, es crucial incorporar tanto actividad física como ejercicio en nuestra rutina diaria. La Organización Mundial de la Salud recomienda al menos 150 minutos de actividad física moderada a la semana, lo que puede incluir ejercicios estructurados y actividades cotidianas.
Al integrar ambas formas de movimiento en tu vida, no solo mejorarás tu salud física, sino también tu bienestar mental. Así que, ya sea que elijas dar un paseo, bailar en casa o seguir un programa de entrenamiento, recuerda que cada movimiento cuenta. ¡Haz de la actividad física y el ejercicio una parte integral de tu vida y disfruta de sus beneficio.